Plaza de la Concordia

Dirección: Plaza de la Concordia, París.
Cómo llegar:
• Metro: Concorde (líneas 1, 8 y 12).
• Autobús: nº 24, 42, 84 y 94.

Es la mayor plaza de la ciudad, y también una de las más famosas. Y es que la Plaza de la Concordia de París (Place de la Concorde) presidida por un enorme obelisco egipcio, es uno de los puntos céntricos más transitados de la ciudad por su posición estratégica: a un lado, los Jardines de las Tullerías y el Museo del Louvre; al otro, el Petit Palais, el Grand Palais y los Campos Elíseos.

Si avanzamos desde uno de sus laterales encontraremos la Iglesia de la Madeleine, y si caminamos en dirección contraria, el Puente de Alejandro III, que nos regala una de las panorámicas más bellas de París.

La historia de la plaza

El nacimiento de esta emblemática plaza nos remonta hasta el siglo XVIII, cuando el rey Luis XV mandó construir una plaza en París en cuyo centro colocaría una estatua ecuestre de sí mismo (algo muy propio de la monarquía absolutista que gobernaba Francia por aquel entonces).

Así pues, la plaza se construyó, pero quién le iba a decir al monarca que apenas unos años después su estatua sería retirada y fundida, y la plaza se convertiría en escenario de algunos de los episodios más sangrientos de la Revolución Francesa, pues fue en ella donde se instaló la guillotina que vería morir a su sucesor, Luis XVI, y a la malograda María Antonieta. Fueron más de un millar las personas decapitadas aquí durante la revolución.

De hecho, la Plaza de la Concordia fue bautizada como Plaza de la Revolución y no adquiriría su nombre actual hasta varias décadas después.

El obelisco de Ramsés II

Podrás imaginarte que el obelisco de la Plaza de la Concordia, quizás su elemento más llamativo, no estuvo ahí desde el principio.

Más bien, fue donado a Francia por el virrey de Egipto en 1831 (aunque debido a las dificultades para transportarlo no llegaría a la ciudad hasta cinco años despuñes).

Sus características son imponentes: fabricado en granito rosa, pesa más de 200 toneladas y alcanza los 23 metros de altura, y en su origen, hace más de tres milenios, estuvo situado a la entrada del templo de Ramsés II en Luxor.

Si te acercas, verás que el obelisco presenta jeroglíficos en varias de sus caras y una serie de grabados que representan escenas relacionadas con su transporte hasta París.

Qué ver en la Plaza de la Concordia

Aparte del mencionado obelisco de Luxor, la plaza contiene unos cuantos puntos de interés en los que merece la pena fijarse:

  • Las fuentes marinas monumentales, situadas a cada lado del obelisco. Una de ellas simboliza los mares y otra los ríos, y el mundo marino está representado por dioses marinos, sirenas, peces y tritones.
  • El Hotel Crillon, uno de los hoteles más antiguos (y lujosos) de París. Fue construido por Ange-Jacques Gabriel, el mismo arquitecto encargado del diseño de la Plaza de la Concordia. En él pasaba temporadas alojada María Antonieta, y paradójicamente, frente a él sería guillotinada.
  • Las ocho esculturas situadas en cada una de las esquinas de la plaza, que representan diferentes ciudades francesas, como Lyon, Marsella, Nante o Burdeos.

Si te ha gustado, comparte:
Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on Twitter